¿Assesinos potenciales?:Macrobotellones y fiestas ilegales al margen de las normas anticovid


14 febrero 2021

Mano dura contra los que se suman al «ejército» del covid

De poco sirve la lucha de los sanitarios contra la pandemia, cuando siguen produciéndose situaciones como los macrobotellones o fiestas en los domicilios, prácticamente a diario


F. J. Benito

13·02·21 | 21:05 | Actualizado a las 21:05

Mano dura contra los que se suman al «ejército» del covid

Mano dura contra los que se suman al «ejército» del covid F.J.BENITO

Ni uno, ni dos, ni diez. Hasta cien jóvenes fueron sorprendidos hace ayer una semana -imagino que el balance volverá a mostrarnos algunos más este domingo- en las faldas de la Serra Grossa de Alicante, al filo de la medianoche, celebrando un macrobotellón ilegal y saltándose, además, el toque de queda impuesto para tratar de controlar una pandemia que ya ha provocado miles de muertos y que, día sí y día también, sigue contagiando, colapsa los hospitales, lleva a la ruina a cientos de familias, y de la que no se ve una luz clara al final del túnel. Todos estos argumentos no parece que sean suficientemente duros para que insensatos e insensatas se salten todos los días las normas de prevención frente al covid, despreciándose a ellos mismos, y a los demás, con un cubata en la mano. Llega la Policía, se acaba la fiesta, se levantan las correspondientes actas de sanción y hasta la próxima.

¿Hasta la próxima? Sí, desgraciadamente, hasta la próxima, porque a la irresponsabilidad -grave porque nos estamos jugando la vida con el puñetero virus- que mostró ese grupo de cien personas de la Serra Grossa se suma el que, estoy convencido, uno o ninguno pagará la sanción económica correspondiente debido a ese sistema que tenemos montado en España. Un modelo que muchas veces parece más diseñado para premiar al pícaro o al delincuente de guante blanco, que para nuestra protección. Todo ello para hartazgo de esos funcionarios que tienen que desplegarse todas las madrugadas de los fines de semana para frenar a insensatos y hasta presuntos futuros delincuentes, pues tras el chupito puede llegar después el contagio de una persona e, incluso, hasta la muerte, sí la muerte.

El desmantelamiento de este botellón -ilegal por mil razones, la primera porque está prohibido beber alcohol en la vía pública- viene a confirmar, por otro lado, un problema, quizás no tan grave desde el punto de vista sanitario, pero letal en cuanto a que deja clara la peligrosa pérdida de los valores. Esos que se deben aprender en la escuela, el colegio, el instituto y en casa, pero que el botellón de la Serra Grossa demuestra que se están perdido, por mucho que en la foto todos salieran con la mascarilla correspondiente, una vez sorprendidos y formados por la Policía para su identificación. Y recalco lo de la pérdida de valores porque por ahí puede ir la explicación de que con miles de muertes y familias arruinadas en la provincia de Alicante, haya todavía gente que se salta las normas y después, incluso, las difunde -delincuentes, y burros al mismo tiempo- en un alarde de egoísmo y prepotencia, en las tan útiles y a la vez peligrosas redes sociales. Porque mucha gente se cree, en esto del covid, por encima del bien y del mal, haciendo lo que le da la real gana mientras critica el comportamiento del prójimo echándose las manos a la cabeza.

Casi un año después que de que la pandemia se llevara por delante nuestro gran «motor» económico, el turismo y con él miles de empleos de todo tipo (seguro que los detenidos en Serra Grossa tendrán cerca algún damnificado), jóvenes y no tan jóvenes siguen sin enterarse en esta provincia de que la lucha contra el covid no se libra solo en los hospitales, sino que es responsabilidad de todos, y de los primeros de nosotros mismos. Pero, qué podemos esperar de una serie de individuos, que después de miles de muertes siguen pensando que el covid no va con ellos. Afortunadamente, no son la mayoría, aunque lo parezca.

Cientos de personas que desafían a diario al virus, pero, a la vez, exigen confinamientos, que se les excuse de acudir al trabajo o al centro escolar, no vayan a contagiarse, pero que en cuanto tienen la oportunidad aprovechan para hacer una escapada rural, para montar una fiesta o perderse en la Serra Grossa, Serra Gelada, Maigmó, o cualquiera de esos pulmones verdes que podemos disfrutar en esta privilegiada provincia, pero no con botellones ilegales e irresponsables.

De nada servirá que se avance en la vacunación, que nos inoculemos con la solución alemana, inglesa, americana, rusa, china… si no nos vacunamos, primero, de responsabilidad. Insensatos a los que nos les dicen nada los cientos de bares y hoteles cerrados, que no haya Carnaval, Semana Santa -ni la religiosa ni la festiva-, Moros y Cristianos, Hogueras, ya veremos si habrá verano, ni que todos los días sigamos sumando muertos en la batalla contra un virus que, a este paso, si no acaba con nuestra salud nos matará de hambre. Pues nada, continuemos con los botellones y con las fiestas. Al final tenemos lo que procuramos. Es duro, pero es así, pese a que, quiero pensar, la mayoría somos responsables. ¿O no?

Nadia Calviño, la ministra más sensata en el -a veces- circo que tiene montado Pedro Sánchez en el Gobierno, ha planteado un pasaporte sanitario para que se pueda volver a viajar en el segundo semestre del año. No estaría mal retirárselo a todos aquellos que, finde tras finde, se suman al ejército del covid, ese enemigo invisible que se empeña en arruinarnos la salud y la vida. Un amigo, vehemente como él solo a la vez que inteligente, me ofreció el miércoles pasado una posible solución. «A los del botellón de la Serra Grossa le sentaba 24 horas en una UCI para que vieran lo que sucede allí dentro, y cuando se contagiaran los pasaba a un pasillo». No Paco, aunque a veces den ganas. Quizá otra solución sea pedir a Ibai Llanos, ese joven bilbaíno que ha revolucionado las redes, que lance un mensaje a ver si cala. Algo habrá que hacer para que esto no se nos vaya más de las manos todavía. Pero lo primero, que la mano dura se note pues parece que las llamadas a la prudencia, con los inmisericordes datos en la mano, no causan efecto. ¿Negacionistas? No. Estúpidos, ignorantes e insensatos. La Policía Local de Alicante disolvió 32 botellones en enero por vulnerar las normas contra el covid. Seguro que en ninguno estaba esa legión de jóvenes voluntarios que los domingos, a primera hora, se ocupan de los sin techo con un café caliente y unas magdalenas o limpian de plásticos el Postiguet. La esperanza que no se pierda.

Fuente: https://www.informacion.es/alicante/2021/02/13/mano-dura-suman-ejercito-covid-34689889.html


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""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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